Agradecer tocar vidas


Debo confesarlo: hoy había amanecido con la energía física al 0%. Respiraba, intentaba meditar y... nada.

Minutos después, tenía que alistarme -sí o sí- para comenzar mi jornada de asesorías (ayer y hoy exclusivamente online). Primero, envié una cápsula a mi lista de difusión en WhatsApp que grabé como 3 veces (siempre grabo una sola vez y la envío al instante, pero hoy me escuchaba tan "triste" que decidí repetir el procedimiento). Después, repasé los briefs o cuestionarios de mis clientes. Luego, accioné con todo el cargamento de profesionalismo posible: llamadas, análisis, consejos de branding y pare de contar. Hasta que escuché a una de mis asesoradas decir las siguientes palabras: gracias, gracias por cambiarme la vida.

Por supuesto, respondí con mucha amabilidad aunque sólo quería ponerme a llorar de lo cursi que soy. Y al instante, con todo mi cansancio y mi energía bajita, recordé cuál era mi propósito como asesora/mentora de marcas: tocar vidas; acción que va mucho más allá de armar un calendario editorial o de potenciar las ventas online de un negocio. Mi objetivo es que otros descubran sus capacidades personales y comerciales y las comuniquen al mundo aportando valor: sea con un proyecto, una idea, un producto o un servicio. Si lo logro, el resto del camino es ganancia.

Gracias, infinitas GRACIAS por confiar en mi trabajo. Soy TAN afortunada que a veces mi humanidad no me permite darme cuenta del tesoro que llevo a mi lado. Me canso, me cuestiono, me exijo (demasiado, a decir verdad) y nada de eso vale la pena si no recuerdo que todo lo que hago lleva implícito el amor.

Estoy sumamente agradecida de contar con ustedes.

Un abrazo.