Sobre la antigua idea de no hacer nada


Hay días en los que 'no hacer nada' se convierte en 'todo'.

Acostarse entre sábanas, leer o simplemente flirtear con las ideas es el mejor obsequio de la era digital. Y yo, cada cierto tiempo, necesito parar. Lo reconozco con propiedad desde que practico yoga. Mi cuerpo no responde igual al frenetismo del día a día y mi mente, necesita desconectarse un rato del mundo. Dos horas, cinco, diez.

Por supuesto, se ha vanagloriado tanto la idea de vivir ocupados que olvidamos cómo descansar. Y si no lo hacemos, nos convertimos -casi sin darnos cuenta- en likes automáticos de vidas ajenas. Así que heme aquí, terminando un mañana feriada de asesorías, trabajo y posts en el blog para apagar la laptop, el celular y hasta la mente.

Rescatemos la antigua idea de no hacer nada sin que moleste, sin que pese.

A dormir.