Lo que podemos aprender de La La Land en Social Media


Si me hubiese dejado llevar por la primera escena de La La Land, seguramente no estaría escribiendo este post. Y es que, lejano a lo que muchos pudieran pensar sobre mi naturaleza de galla (fresa, romántica) no me gustan los musicales (mi única concesión ha sido para Mary Poppins y también, para el capitán von Trapp). Sin embargo, avanzados los primeros 5 minutos, comprendí que estaba frente a una delicada obra cargada de jazz (ese sí que es de los míos), urgente y necesaria para estos tiempos que nos han tocado.

Y como mi mente no para de pensar en digital, agrupé las lecciones más aplicables al marketing online. Por supuesto, subjetivísimas.

1. No es lo que se cuenta, sino cómo. Una historia de amor la tiene cualquiera, pero cuando la vivimos en carne propia, sentimos el mundo a nuestros pies. De eso se trata: de lo humano, de lo tangible, del amor a lo digital. No al revés.

2. Lo tradicional nunca muere. Se reinventa. Hay que aprender a darle valor a lo que funcionó en su momento y adaptarse rápido a los cambios. Pero tampoco debemos subestimar el culto al pasado. Si algo marcha bien, ¿para qué cambiarlo? Nos hablan tanto de vivir el presente que hemos satanizado lo bueno otrora. Reflexionemos, ¿qué es lo que puede permanecer y qué no?

3. Los detalles. ¡Oh, los detalles! Fotografía, colores, música... ¡Complicidad! ¿Cuántas veces jugamos con esos elementos para enamorar a nuestra audiencia? ¿Cuántas? Es hora de pensar y mejor aún, actuar al respecto.

4. Todos podemos ser unos buenos storytellers. No es exclusividad de un gremio, ni de los actores, ni de los estrategas.

5. El tiempo. Si queremos triunfar en lo que sea, debemos invertir gran parte de nuestro tiempo "audicionando" en el rubro digital. No es tarea fácil y, además, es muy probable que varios de los que iniciaron el camino junto a nosotros no puedan acompañarnos más adelante. Duele, no saben cuánto duele, pero siempre se puede mirar al frente... y cantar.

P.d) Y aunque no me preguntaron si lloré, pues sí: lloré al final. Y mucho. La historia conectó con la mía. Ese, es el gran secreto. Lo que fue y lo que no. El insight final. El amor.