Aprender de la poesía y lo analógico en Social Media


Para nadie es un secreto que me gusta la poesía y, que pese a dirigir una agencia digital, no concibo leer géneros literarios en la tablet o en el Kindle. Quizás por esa afanada búsqueda de desintoxicación marketiana o por mero capricho de lector. Da igual.

Sin embargo, la poesía me ha otorgado herramientas valiosísimas en el 'arte de contar historias', ese storytelling vital para las marcas en el ecosistema de las plataformas online. Su término deriva del griego ποίησις 'acción, creación; adopción; fabricación; composición' mientras que 'poema' < ποιέω se traduce como 'hacer, fabricar; engendrar, dar a luz; obtener; causar; crear', justo como lo que hacemos a diario en Barquisimeto Móvil: crear contenido, generar estrategias, evaluar procesos.

Entre los aspectos más resaltantes de la estructura de un poema encontramos el ritmo, que no es más que la musicalidad de un verso. Y en este punto suelo cuestionarme, más allá de las teorías rígidas y literarias: ¿cuándo otorgamos musicalidad a nuestros copys y cuándo 'los hacemos por hacer'? Conviene detenerse un poco, aligerar el paso, leer a la antigua textos que poco o nada tengan que ver con nuestra profesión, soltar la rigidez mental y permitirnos una licencia poética con nuestras marcas.

Para ello:

- Busquemos inspiración: la inspiración es un proceso investigativo y no una divinidad que cae del cielo. Don Google, que todo lo puede, es experto en otorgar buenos ejemplos del ramo de los Social Media. Las bibliotecas, también.

- Hagamos nuestros propios apuntes: en base a nuestras marcas y al mercado per se.

- Identifiquemos una historia para nuestra marca con personaje incluido: ¿un poeta, un estudiante, un doctor? ¿Cuáles serían sus características principales?

- Redactemos en calma: incluso estando en la oficina, unos audífonos siempre pueden ayudar como señal de 'no molestar'. Comparemos resultados y reestructuremos: ¿funcionó? ¿Qué gustó más o menos?

- Tripiemos, que aunque no suene tan poético, les juro que funciona.