A mi buena amiga: la jaqueca

Fotografía: Tina Sosna
La residencia del caos
tan fatigada
desarticulada
y ausente de alegría,
ocupa un espacio
de exacerbada obsesión
entre el cuerpo inmóvil
y la dicotomía de mi voz
(la de ellos, la de Dios).

Ya no hay quietud que valga cuando se habla de dolor.