Personal Vs Profesional / Lo que somos y lo que hacemos



Si algo he descubierto en estos últimos años, es que el aspecto profesional puede verse opacado o enaltecido de acuerdo a las situaciones de índole personal que se presentan en el camino. Más allá de la responsabilidad implícita a nivel laboral y sus -temidos- lapsos de entrega, debemos hacer un alto en la rutina y escucharnos.

Por supuesto, encontrar ese balance zen no es tarea fácil y mucho menos de un día.

Hay cosas que me funcionan muy bien para encontrar el foco necesario en tiempos revueltos: hacer un listado de asuntos pendientes -por orden de prioridad- es uno de ellos. También recargar energías como método, tan necesarias para continuar: escuchando música, tomando un break de 10 minutos, leyendo o simplemente quedándome un día entero en casa, alejada del ruido y el tedio. Mientras otros, son mucho más felices rodeados de grupos numerosos, reuniones sin agenda e historias cruzadas.

Los procesos, como cualquier otro aspecto del ser humano, son inherentes a lo íntimo.

La esfera privada

Es importante rescatar la necesidad de intimidad en una era donde el reconocimiento es la norma y el streaming se convierte en una poderosa herramienta de telenovela digital.

Apropiarnos de lo nuestro, dosificar las críticas (cómo me cuesta este paso) y construir -casi sin darnos cuenta- un equilibrio entre lo que somos y lo que hacemos, seleccionando lo que compartimos a diario, cuándo y con quién.

Al fin y al cabo, no somos un título, un cargo o un estado civil.

Nos convertimos en lo que expresamos y también... en lo que reservamos para nos.