Motivación blogger.


Siempre he intentado no trabajar los fines de semana, pero de alguna u otra manera, termino convirtiendo mis horas de descanso en un montón de proyectos y sueños pendientes.

Hoy, por ejemplo, he dedicado parte del día (y la noche) a "vestir" el blog. Me he sentido toda una nerd modificando códigos html y ccs para hacer de mi rinconcito virtual un espacio más amigable. Y es que pese a la fugacidad de plataformas como Snapchat y Periscope, sigo apostando por los espacios que dejan una huella -casi- imborrable en los entornos digitales.

Lo que más me animó a (re)escribir de forma consecutiva fue la creación de mi propio sistema de publicaciones y promoción. Suena bastante cliché afirmar que lo mejor que podemos hacer como blogueros es ponerle pasión a lo que hacemos, sobre todo cuando lo dice alguien que aborrece las frases motivacionales de Internet y que dirige una agencia repleta de procesos y métodos de optimización. Pero aquí, en mi espacio personal, me tomo el atrevimiento de olvidarme de las horas de conexión promedio de la audiencia, de los mensajes programados y hasta del famoso SEO que to-do-lo-pue-de y to-do-lo-ve.

Me encanta pasar horas leyendo blogs similares y eligiendo las fotografías que acompañan los posts. Es 100 % desestresante para alguien tan -excesivamente- visual como yo. Luego, a partir de la imagen, construyo una idea que poco a poco tomará forma frente al teclado. Siempre en ese orden. Nunca al revés.

La promoción es todavía más honesta y menos planificada. Comparto el enlace en Twitter, Instagram, Facebook y en ocasiones vía Pinterest. Los comentarios se mantienen ocultos dentro del sitio web porque he preferido interactuar a través de las redes y no por acá. Manías tontas de cuasi treintañera, quizá.

En conclusión, huyo de lo aprendido y elaboro una relación más humana entre lo que siento, lo que proyecto y lo que soy. Me permito ser, en toda la extensión del verbo, y recurro a mis guilty pleasure como oxígeno frente a la rutina propia de las semanas. 

Esa es, sin lugar a dudas, mi principal motivación como blogger en la era de lo efímero.

Cuando encuentres la tuya, no la sueltes. Será tu ancla a tierra entre la imaginación y el tedio.