Baila, baila, baila.


Con esta crisis país que atravesamos en Venezuela, tuve que ahorrar unos cuántos días para comprar el librito de Haruki Murakami que me había llamado la atención desde hace tiempo: Baila, baila, baila. Esta semana, con menos cafés en la calle y más dinero en la cartera, logré mi cometido.

Para muchos, la literatura no es prioridad. Para mí es una vía de escape socialmente aceptada. También una forma de perfeccionar la escritura y despertar la creatividad en medio del caos.

Y aunque todavía no termino "Detectives Salvajes" de Roberto Bolaño, dejo en cola un baile pendiente con el autor de los relatos nostálgicos.

Ya les contaré.