Desolado.



En torno a la imagen, un poema de Cadenas: elegante, solitario, ausente.

La vida es un festín de sorpresas. En ocasiones nos hace admirar al mundo con imágenes silentes; incluso permite (re)descubrirnos tras los encuadres que giran alrededor de un momento fugaz. Otras veces -y quizás con un poco más de suerte- se transforma en versos y letricas apiñadas en forma de poemas: propias, soñadas, ajenas.

Traigo esto a colación a propósito de la fotografía que encabeza el post y que tomé hace pocos días con mi celular: una hojita en blanco y negro aislada del universo, o tal vez, ensimismada en él.

Así, como los seres humanos: aislados o conectados.

Así, como el amor: eterno o fugaz.

Rafael Cadenas lo describe mejor que yo:

"Algunas veces de ti no queda nada, una pequeña lámina.

Si llegas, te aproximas, te parece bien, sencillamente será otra cosa, otra cosa, cosa de delirio.
Tendrás magnitud y calor.

Eres el otro lado del botín.
¿Comprendes?"
¿Comprendes?