Del verbo planificar.



Hay muchas cosas que planificamos en la vida: proyectos, vacaciones, hijos, sueños; todas movidas por la pasión y el deseo de cambiar, de romper patrones y salir (conscientes o no) de nuestra zona cómoda.

El 2015 me sorprendió trabajando y planificando el logro de las metas anheladas. No ha sido fácil emprender en un país con una macro devaluación y la coyuntura política/social más grande de nuestros tiempos. Sin embargo, apuesto a la crítica con acción. A los hechos concretos. A la capacidad de adaptación en una tierra que aún posee el gentilicio disfrazado de ira, pesar y frustración.

Así que saqué mi agendita nueva, mi evernote y mi Google Drive y comencé a planificar de forma detallada los quehaceres operativos de mi jornada laboral. ¿Para qué? Pues para tener tiempo de calidad dentro y fuera de la oficina. Para sonreír más, para controlar la ansiedad, para llamar a las aspiraciones por su nombre.

Hice algo más o menos como esto y los resultados han sido satisfactorios. Podemos ser aún más específicos y dividir las jornadas diarias en mañana/tarde/noche, pero como mi tiempo es tan variante sólo me enfoque en la semana laboral, dejando espacio para los fines y la Santa Madre de las desconexiones digitales.

2015A veces necesitamos recordatorios tangibles que nos ayuden a enfocarnos. Espero que éste sea de gran ayuda.

¡Que tengan un 2015 productivo y súper organizado!

P.d) La jevísima imagen del planificador fue hecha en Canva (por aquello de early adopter do it yourself, ustedes entienden ).