Del verbo nacer (o parir).


Hay quienes conciben el proceso de creación como "el motor que impulsa los sueños" o cualquier otra frase cliché que suene muy bien bajo una selfie y un escote pronunciado dando los buenos días en Instagram.

Yo, un poco más arriesgada (o sin tanto 38B, quizás) lo percibo como una sala de espera. En ella vemos pasar un sinfín de actores y situaciones que nos ayudan a concretar nuestros objetivos mientras aguardamos -pacientemente- el momento oportuno para concebir, dar a luz, nacer o simplemente parir (si les gusta más ese término).

Así que hoy he parido un nuevo formato para mi blog, mucho más limpio y sin tantos adornitos. Y es que cada "reinvención digital" me acerca más a lo que soy y a lo que siempre he querido ser: una mujer sin poses ni etiquetas autoimpuestas.

Vamos, pónganse cómodos y lean tranquilos esta sarta de tonterías. Tal vez pueda sacarles una sonrisa.

O quizás, también, podamos reír -y hasta llorar- juntos.