Demasiado tarde.

Días después le vinieron a la mente las palabras que debió haber dicho. Por algún motivo, las palabras adecuadas siempre llegan demasiado tarde.

- Haruki Murakami en 'Los años de peregrinación del chico sin color'.

Hoy es un día feriado en Venezuela, y por ende, he tenido algunos momentos de calma para prestarle atención a esa vocecita interna que suelo callar con el ruido de las cornetas, el iPod o el teclado de mi computador.

Me he permitido sentir:

la algarabía

la responsabilidad

y el miedo

que tantos compromisos repentinos han generado en mi mente durante los últimos meses. Pero sobre todo, me he dado un abrazo de felicitación frente al espejo por atreverme a seguir adelante con mis sueños y mis metas, sin prestarle demasiada atención a las inseguridades del entorno y su constante pesimismo.

Y es que como bien dice Murakami, "por algún motivo, las palabras adecuadas siempre llegan demasiado tarde". Sin embargo, estoy convencida de que esas que escribo a diario son, justamente, las más correctas y oportunas de toda mi vida.

Nunca será lo suficientemente tarde para escucharnos.