Colección de olvidos.


¿A dónde van a parar las historias que olvidamos a diario? Los detalles que pasan desapercibidos frente a nuestros ojos. Las horas muertas del zapping frenético. Los versos ignorados en un viejo papel. Las canciones que borramos del iPod. Los poemas que lanzamos al cesto de basura. Las peleas postergadas por prudencia. Los libros dejados a la mitad. Las tragedias que bloqueamos de nuestra mente. Los besos que no nos atrevemos a dar.

¿Tendrán algún refugio?

¿Se darán consuelo entre sí?

Quizás, sólo quizás, ellos también deseen coleccionar olvidos en medio de la nada. Fragmentos de la memoria que les permitan convertirse en la trama de alguien más. Alguien ajeno a nosotros. Alguien que no conocemos (o que simplemente olvidamos).