Audífonos invisibles.


 

De alguna manera 
la poesía es una palabra

que se escucha con audífonos invisibles.

- Julio Cortázar

He puesto los audífonos en la mesa
y al tiempo parece disgustarle un poco:
anhelaba bailar
-toda la noche-
al compás de mi pecho.

Sólo restan ausencias
y un Do, Re, Mi insensato
que se burla de nos.
Nuestra canción

ha dejado de sonar.