Para la mujer más libre del mundo.

Mi último obsequio para la mujer más libre del mundo

Dichosos
los que celebran la vida(en vida).
- Una de mis tantas anotaciones en papel

A María Luisa

De mirada dulce, firme y eterna
De labios que emitían las más sabias palabras
De centenar de risas, llantos y bailes
De misa y caldo de gallina al atardecer
De hallacas hechas a base de ají
De botellas de cocuy en contrabando
De dictaduras, terremotos e inicios
De escapularios que llenaban tu pecho de fe
De vestidos rojo carmesí.

Fuiste
eres
y serás
la mujer más libre del mundo.

Los ángeles
tocan en el cielo un golpe tocuyano
que da paso a tu alegría
al reunirte con Nelly, Regulo, Goar y tu siempre atesorado negro:
Benicio,
el hombre de tu vida,
tu gran amor.

Juntos
como siempre quisiste.

Juntos
como debe ser.

Y yo me despido
con nuestro código cómplice,
 un abrazo y un susurro al oído 
que sentenciaba
 con la más firme blandura:
Bendición (bis)abuela
nos vemos después.