A Julio.

Cortázar junto a su primera esposa: Aurora Bernárdez
¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?
- Julio Cortázar


Y vos
tan elocuente
tan brillante
tan hechecito
te olvidaste de ella
al amanecer.

Y la luna se peleó con el sol.
Y la noche se divorció del día.
Y el mundo se convirtió
en una vieja fotografía
sin matices
sin color:
tan sólo un papel gastado
a blanco y negro.