Café para dos.



Me gusta la compañía del café para dos.

El monólogo de la presentación inicial.

La reciprocidad en las conversaciones.
- ¿Marrón o guayoyito? - Guayoyo.
- ¿Sin azúcar? - Dos cucharaditas, por favor.

El aroma a nuevo.

Los chistes y las risas auténticas.

Los inicios como deben ser. Los avances como deben ser: sin pensar en el punto final. Así, como el café de los domingos. Como la lectura frenética. Como la escritura silente.

Nunca se piensa en el fin cuando la dicha es plena. Siempre queremos más café para dos.