Cinco cosas que he aprendido de las marcas en Internet.



Suelo hablar poco (muy poco) de mi trabajo en el espacio que he adoptado como refugio digital. Quizás porque hasta hace días prefería mostrar tan solo una parte de mí en Internet.



Luego de mucho análisis, llegué a la siguiente conclusión: uno es el compendio de todas sus esferas. La pública, la privada y también la laboral.

Para los que no me conocen, soy publicista, y de alguna manera mi carrera se ha encaminado al marketing digital desde que, tímidamente, lancé un blog en el año 2005. Mi hobby de bloguera lo combinaba con mi trabajo como locutora y productora radial. Actualmente, aunque no esté frente al micrófono, cultivo la necesidad de comunicación a través de las diferentes estrategias orientadas a la inclusión y permanencia de las marcas en el mundo -ya no tan- virtual.

Y es, justamente, en ese proceso de asesoría y gestión de productos/servicios (algunos de ellos respiran, sienten y se enamoran como los seres humanos que son y luego devienen en el título de marca personal) que he aprendido varias lecciones. He querido compartirlas con los asiduos y ocasionales lectores de mi blog. Espero que sea de ayuda para todos.









Una marca genuina atrae seguidores,
así como la sonrisa de Marilyn conquistaba fanáticos.

1.- La honestidad como bandera

Hay que ser fiel a lo que somos. Y también, a lo que anhelamos. Pero en el camino no podemos convertirnos en un producto que piense, hable y actúe como alguien distante a las convicciones y valores propios. Si no somos honestos con nuestra marca, tampoco podremos serlo con el público.

2.- La coherencia como himno

Ya sabemos quiénes somos y por ende, cómo actuar. No podemos ir a favor, por ejemplo, de los activistas de paz cuando tocamos corneta de forma desmedida, nos coleamos en el banco o simplemente irrespetamos el rayado público. Lo mismo sucede en Internet. La coherencia entre lo que decimos y hacemos hablará por nosotros.

3.- El respeto como norte

No sólo al público meta, también a nuestro grupo de trabajo. Un ambiente fracturado sólo obtendrá un resultado fracturado.

4.- La estrategia como acción y la espontaneidad como lema

La mayoría de las publicaciones que se exhiben en la vitrina pública de la ciberinformación son el reflejo de pasos bien pensados, guiados y estructurados. Sin embargo, no podemos olvidar la espontaneidad propia de los seres humanos. El público sigue a marcas e influencers por su modelo de vida (con aciertos y desaciertos) y no por lo bien que se ve el logo en un arte de Facebook al comenzar la jornada laboral.

5.- La diversión no es un cliché

Cuando disfrutamos nuestro trabajo (en la red y fuera de ella), los resultados son positivos. Como toda relación, debemos evitar la monotonía propia de la rutina. Desconectarnos de Twitter para conectarnos con la familia, los amigos, la pareja. Recargarnos de ideas. El target es más que un concepto preconcebido: son personas que también desean huir de la monotonía gracias a la conexión 3G de su celular. Justo allí comienza su descanso. Justo allí inicia nuestro trabajo.

Pensemos como marca, publiquemos como humanos. 


Al final del día no queremos abrazar -precisamente- a nuestro smartphone. También somos personas de carne y hueso en nuestro documento de identidad digital.