La niñez y su melao.

Un raspao en Santa Rosa
Y de repente me sentí 
como la niña que habita
en una vieja foto de pared:
con sus lacitos coloraos y sus ilusiones a cuestas.
- Una de mis tantas anotaciones en papel.

Conectar con la niñez y su sabor a melao,
a sabor del trópico,
a colorao festivo,
es de esos inconmensurables placeres a los que debemos recurrir
-al menos-
una vez al mes.

Nos hace daño jugar 
por tiempo prologando
a la respetable adultez.