Jueves.


¿Cuántos jueves puede tener una semana?

¿Cuántos horas semejantes?

¿Cuántos olvidos?

En el cuarto día
aún busco
recuerdos traspapelados
entre sillas, mesas, ventanas,
hojas, libros, papeles,
que ya no están en el lugar de siempre
formando un montón de cosas
indestructibles para nos.

A veces
me asalta por sorpresa
una vieja canción escuchada
entre tantas sillas, mesas, ventanas,
hojas, libros, papeles,
que ya no forman un montón de cosas.

No forman nada.

No existen.

Y luego,
la nostalgia
-mi nostalgia-
se destruye
los viernes,
sábados,
domingos,
lunes, martes y miércoles,
hasta que llega el jueves
y aún puedo pensarte
entre sillas, mesas, ventanas,
hojas, libros, papeles,
que ya no están
-ni estarán- en el lugar de siempre.

Formando un montón de cosas
indestructibles para nos.