El diario. Perpetuar en el tiempo. Lo cotidiano.


Todo lo consigo en fragmentos,
 de modo incompleto, 
insuficiente, tentador. 
Y me quedo sola, 
y he de volver a mi diario 
para darme la clase de respuesta que necesito. 
Tengo que alimentarme yo misma. 
Tengo amor; 
pero no es suficiente. 
La gente no sabe cómo amar. 
- Anaïs Nin

Hay relaciones íntimas, secretas, personalísimas, de las cuales aprendemos con el paso de los días.

La que llevo con mi blog (que funge como una especie de diario virtual) me hace cuestionar los pensamientos arraigados, las ideas preconcebidas, los amores pasados. Todo reflejado en línea recta. Estéticamente pensado. Milimetrado.

Supongo que la escritura es una forma de coleccionar patrones. De perpetuar en el tiempo eso que ya no seremos (lo que nunca más seremos) o eso que anhelamos construir entre versos. No lo tengo muy claro. Lo único que puedo asegurar, es que la imperiosa necesidad de comunicación (en un blog, en un diario, en una vieja factura olvidada) nos hace libres.

Las letras irrumpen en la prisión de nuestra habitación móvil y nos convierten -rápidamente- en fugitivos con un norte muy claro: huir de lo que hemos conocido como cárcel. La cotidianidad. Los pensamientos arraigados. Las ideas preconcebidas. Los amores pasados.

Por eso escribo.

Por eso me lees.