Esa sensación de hablar con las ausencias.



- ¿Te ha pasado? - dijo ella, con la voz entrecortada. Como quien evita a toda costa la sonoridad de sus penas.

- ¿Qué cosa? - respondió él, con su devenir despreocupado, con su notable inercia.

- La soledad del interlocutor. ¿Te ha pasado?

- No comprendo de qué hablas.

- Esa sensación de hablar con las ausencias. ¡Que si te ha pasado hombre!

- Tútútútútú...