Brindo por ti.


Tengo
 todo un instante
 resumido en la sonoridad de las gracias.
- Una de mis tantas anotaciones en papel

Este año he reído y llorado en demasía.

He aprendido a perdonarme a mí misma para poder hacerlo con los demás. He descubierto el valor de años y años de paciencia. He rozado la complejidad del silencio. He amado. Me he arrepentido. He soltado lo que no me pertenece.

He descubierto que las carencias se transforman en ataques a terceros. He sentido. He dejado de sentir. He escrito. ¡Y vaya que he escrito!

He reconocido mi grado de inmadurez en frecuentes situaciones personales (cíclicas, indivisibles) y he puesto el ímpetu para solventarlas. A veces con suerte. Otras, no tanta.

He sido niña y mujer.
Víctima.
Victimaria.

He leído para buscar respuestas. Para converger en el escaso trecho de la realidad y la fantasía. Para olvidarme. ¡Y reencontrarme! Hasta que al fin lo he logrado.

Extrañé.
Agradecí.
Bendecí.
Anhelé.

Después de todo, ha sido un buen balance.

¡Salud 2013! 
Brindo por ti.