Tu piel: mi alimento.


“La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde quiera que fuera los sabores y los olores de la casa materna”.
- Como agua para chocolate

La melanina de mi piel se (con)funde con tu risa.

El olor de tu cuerpo
-penetrante,
exquisito-
juega con mis cinco y tantos sentidos:
los aviva,
los realza,
los enciende,

¡Mis labios no pueden resistir semejante color!

Sólo basta sucumbir,
entregarse,
claudicar en el festín de tus sabores
y continuar la faena
(como quien se levanta -prudencialmente- de la mesa luego de un suculento manjar).

Hay más de mil razones para alimentar tus raíces
y nutrirnos
en un plural oportuno
(de esos que nos ensalzan,
de esos que nos competen).