Sensini y mis zapaticos azules.


De las cosas que hago cuando estoy sola en la oficina: subir los pies en la silla -cual muchachita malcriada- y leer en silencio.

Hoy, con mis zapaticos azules en el asiento y la vista comiéndose las letras negras, me topé con esa suerte de frase en la que uno busca, incansablemente, una respuesta: "Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria".

Fragmento del cuento "Sensini" de Roberto Bolaño.