El pintor, los pies y su amante.

Carine Bouvard
El pintor dibujó con afán la silueta de su amante.

Amputó sus manos (instrumento de creación por excelencia) al tocarla por primera vez. Y, desde entonces, bocetea con sus pies un sórdido recuerdo.

No habla ni prueba bocado.

Tampoco camina. No hay pasos ni sombras en la pared.

Sólo dibuja: como quien desconoce otra forma de supervivencia. Como aquel que no requiere nada más para ser feliz.

Hay amores peligrosos, artistas incomprensibles y protagonistas semejantes a nos.

De repente, su dedo en mi espalda
dibujo un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda.

- Joaquín Sabina