Autorretrato.


Retratar los años
entre flashes vanidosos repletos de nada.

Perseguirlos con ahínco.

Encontrarlos con dulzura
(como quien conserva una vieja carta de su primer amor),
para luego reconocerse en ellos
y permanecer
-silente-
en el obturador cotidiano.

Hay selfies que desdibujan el tiempo.