¡Que suene el jazz!

Gonzalo Teppa
Matices de un jueves que no descansa.
Acordes.
Luz.

¡Que suene el jazz!

Para bailar al son de la nostalgia,
de la alegría,
del llanto,
de la distancia
y de la plenitud infinita de saberme amada por quien siempre quiso hacerlo:
la primera persona del singular
(del latín egō).

La niña tímida es -ahora- una mujer que danza sin miedo.