Piedra, papel o tijera.


Piedra,
como el corazón de la esquina
esperando ser rescatado.

Papel,
para escribir nuevas historias
y atesorar los versos que obsequia el camino: inmutables, inconmensurables.

Tijera,
para cortarle la lengua a la frustración.

Nunca había sido tan fácil empezar de cero.