Asesino silencioso.

Librería El Clip - Barquisimeto, Venezuela

He olvidado cómo escribir para satisfacer a mi ego.

Ya no hay versos disfrazados de bohemios pseudo culturales frente al teclado
-ni bohemios disfrazados de versos dulces para flirtrear-.
La apariencia dejó de ser una vía de escape.

Sólo sobrevive lo certero.
Lo crudo.
Lo real.

Quizás por eso me cueste soltar como antes las palabras.

El espejo de un escritor es -sin duda alguna- un asesino silencioso.