Reírse de uno mismo.



Para leer en voz alta:

Solemos priorizar fracasos en vez de lecciones.
Jugamos a ser implacables con nuestros propios errores
y sólo logramos perdernos entre reproches,
críticas,
ruidos innecesarios.

El peor castigo del ser humano es su propia conciencia.
La salvación:
poder reírse de sí mismo
y
avanzar
(siempre avanzar).

Existen carcajadas que te reconcilian con la vida.