De vuelta a lo básico.

Foto tomada de por Equentin - Flickr.

Así como el vinilo y las máquinas de escribir reaparecen en pleno 2013, las ganas de hablar con alguien en persona también.

Heme aquí: retomando el arte de contar historias dejando a un lado tanta inmediatez; esa en la que nos vemos inmersos a diario.

Siento que hemos aprendido a caminar más allá de nuestras capacidades y ya no sabemos cuándo parar. Nos rodeamos del mundo y terminamos sin él. Dejamos de mirar a quien nos habla por responder un DM en Twitter o enviarle un toque a alguien “cercano” en Facebook.

Somos consumidores de fantasías.

Nutrimos las redes con nuestra presencia y cada vez cenamos menos en familia. Tomamos fotos para Instagram y nuestro perfil en Flickr. Se nos olvida preguntar “¿cómo te fue?” al final del día porque Diosa Canales anunció un twitcam a las 9 p.m.

Nos hemos convertido en autómatas de oficio.

Y, a nadie parece importarle.

La tecnología es una fuerza moralmente neutral. Es capaz de convertir la superficie del planeta en un matadero, pero también puede convertirla en un vecindario. (…) Suponiendo que hemos decidido estar del lado de los ángeles, ¿cómo hemos de tratar a quienes todavía no han discernido las señales de los tiempos? La única respuesta promisoria es devolver bien por mal, y nunca cansarnos de desempeñar ese difícil papel. 

 Arnold Joseph Toynbee.