Cuando la lluvia me hace confesar...


Hoy es uno de esos días en los que puedo ver quién soy y hacia dónde voy.

Sin pretenciones.

Sin titubeos.

No hay egos marcando pautas.

No hay música de fondo, ni azúcar para el café.

Tampoco estás tú. Y siento que comienzo a extrañarte un poco.

Por favor, no se lo digas a nadie, pero cuando la lluvia me hace confesar de esta manera, el resto de la historia es un acto peligroso (tanto como nosotros).

Mejor voy por otro café.