La quietud en una taza de café.


Tomar café a primera hora del día es de esos escenarios que me permiten conectar -instantáneamente- con la quietud en medio de la rutina que se avecina.

Es un momento -personalísimo- en el que puedo desconectarme del mundo sorbo a sorbo.

De hecho, hay cierto grado de complicidad con el café de las 7:00 a.m. No tiene punto de comparación, ni  está lleno de preocupaciones cotidianas.

Gracias por tanta paz, amigo mío.



“Tan pronto como el café llega a su estómago, sobreviene una conmoción general. Las ideas empiezan a moverse, las sonrisas emergen y el papel se llena. El café es su aliado y escribir deja de ser una lucha.”

Honoré de Balzac.