Hablo de ti.



Hablo del caos,
del estrés
del café
de las sonrisas fortuitas,
de la alegría
del fracaso
del dolor
del amor
del chavismo
de la oposición
de los muertos semanales en el país de las mujeres bellas
de la esperanza
de la locura
de la cordura
y de ti.
Hablo de lo que conozco,
y de lo que no (re)conozco.
Y siempre, termino pronunciándote
como un guión imborrable entre un par de extraños que se anhelan.
Hablar de ti es también hablar de mí
y eso es lo que más me gusta de nos.