#Bésame



Antes,
cuando twitter era un invento del futuro
y llamar a las casas ajenas un acto frecuente de comunicación,
besábamos más.
Besábamos porque sí,
porque había tiempo,
porque no había chats ni mensajes privados cargados de códigos binarios.
Besábamos artesanalmente -como bien lo describe Benedetti-
y éramos,
sin tapujos,
mucho más humanos.
Por eso,
hoy
con mis cuentas en logout
quiero un beso
con más de 140 caracteres que sepan a ti.