Frases sueltas

Sobre la antigua idea de no hacer nada

12.10.17


Hay días en los que 'no hacer nada' se convierte en 'todo'.

Acostarse entre sábanas, leer o simplemente flirtear con las ideas es el mejor obsequio de la era digital. Y yo, cada cierto tiempo, necesito parar. Lo reconozco con propiedad desde que practico yoga. Mi cuerpo no responde igual al frenetismo del día a día y mi mente, necesita desconectarse un rato del mundo. Dos horas, cinco, diez.

Por supuesto, se ha vanagloriado tanto la idea de vivir ocupados que olvidamos cómo descansar. Y si no lo hacemos, nos convertimos -casi sin darnos cuenta- en likes automáticos de vidas ajenas. Así que heme aquí, terminando un mañana feriada de asesorías, trabajo y posts en el blog para apagar la laptop, el celular y hasta la mente.

Rescatemos la antigua idea de no hacer nada sin que moleste, sin que pese.

A dormir.



Frases sueltas

Lenguaje silente

8.10.17

Imagen: Li Hui

Y si le digo,
Señor,
que el roce de sus dedos sobre mi piel
es un lenguaje silente.

¿Hablaría
-acaso-
de amor
o de veredictos?

Frases sueltas

Spiritual peace

8.10.17

Imagen: Li Hui

Nada se pierde
todo se transforma.
- Jorge Drexler

La mayoría de mis amigos me catalogan como una "mujer de fe". Y aunque suelo hablar muy poco de mi faceta espiritual, debo confesar que he afianzado la búsqueda de la -tan anhelada- paz interior con el vaivén de los años.

Pese a que mi formación ha sido desde que tengo uso de razón, 100 % católica, me convertí durante la treintena en una de esas frikis que medita, practica yoga e incluso, pinta mandalas, siendo súper tragicómica la escena porque yo, tan intelectual y tan seriecita, criticaba otrora y sin contemplaciones estas prácticas de vida.

Pero ya saben lo que dicen por ahí: el pez muere por la boca (y a veces por la nariz, gracias Desorden Público).

Así que no me queda más que asumir con dignidad el estatus actual de esta relación conmigo, y despedir este post con un sonoro namasté.

Shanti, shanti, shanti para todos.

En la oficina

Menos marca, más persona

1.10.17

Imagen tomada durante la conferencia "Empresarios Digitales"

"Hay que creerse menos marca y más persona" es una frase que suelo acuñar en redes sociales para hacer referencia al desarrollo de las estrategias de personal branding. Principalmente, porque no podemos humanizar aquello que ya somos: el corazón late, la sangre corre y nosotros, permanecemos en la verdad absoluta del cambio. Tan imprevisible. Tan constante.

Sí, es cierto que en mi rol de asesora puedo orientar a otros a la consecución de objetivos. Definir estilos, renglones, colores, horarios de publicación y formas de vestir, pero no puedo transformar aquello que no ha sido transformado a sí mismo. Y esa, es una labor propia del ser humano.

No somos quienes solíamos ser a los quince, ni a los veinte y mucho menos a los treinta. Tampoco somos la sonrisa que disparó una canción o la tristeza que dejó una ruptura. La impermanencia es la única verdad. Así, debe ser nuestro comportamiento en el rubro digital: coherente, sencillo, honesto.

¿Qué quieres ser hoy? ¿Un producto de anaquel o un ser en movimiento con errores y aciertos a cuestas? Al primero se le compra. Al segundo, se le acepta. Es real, no un personaje de historieta.